Un periodismo saludable

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EL PRECIO DE LA VERDAD

Stephen Glass fue redactor de plantilla para la prestigiosa revista de actualidad y política The New Republic y articulista por cuenta propia para publicaciones como Rolling Stone, Harper’s y George. A mediados de los 90, sus artículos convirtieron a Glass en uno de los periodistas jóvenes más solicitados de Washington, pero una extraña cadena de acontecimientos detuvo de pronto su meteórica trayectoria. “El precio de la verdad” es el estudio de un personaje con mucho talento y a la vez muchas flaquezas; también es una reflexión acerca de la profesión que protege las libertades mediante la búsqueda de la verdad, y lo que ocurre cuando la confianza del lector se ve traicionada. En 1998, pocos meses después de ser nombrado director de The New Republic, Charles Lane despidió a Stephen Glass por inventarse un artículo que apareció en la revista con el título «Hack Heaven» («El paraíso del hacker»). Este  artículo de actualidad empresarial describía con detalle las andanzas de un pirata informático menor de edad cuyo representante logra un lucrativo negocio extorsionando a una compañía de software que había sido una de las víctimas del pirata. «Hack Heaven» fue el último artículo que llegó a escribir Glass, pero no fue la primera vez que el periodista se había tomado libertades en la forma de retratar la realidad. Finalmente se supo que Glass se inventó la totalidad o parte de los hechos que plasma en 27 de los 41 artículos que escribió para The New Republic.

Este no fue el único caso de ficción en el mundo del periodismo. Una periodista del Washington Post, Janet Cooke, ganó un premio Pulitzer por un reportaje que hablaba de un niño adicto a la heroína con tan sólo 8 años. Cooke fue investigada y descubrieron dos cosas. La historia era de ficción y además, ella tenía un curriculum de mentira.

La llegada de los medios digitales es objeto de debate cuando lo comparamos con los medios tradicionales. Este es un tema que se trata en el libro New Paper de Albert  Montagut. Es mentira creer que los medios tradicionales son fiables y los digitales no. Si un periodista que trabaja en una redacción tanto de un medio digital como tradicional, quiere mentir o publicar falsa información lo va a hacer. Da igual en el medio en el que trabaje.

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Estas son las conclusiones tras ver la película:

El Instrumento principal de un periodista son las fuentes para lanzar toda la información.

Las personas que se dediquen a la profesión tienen que cuidarla y entregarse en todo lo que puedan.

El mundo de la información, el informador tiene que ser leal. Por un periodismo sano

Las noticias de ficción no son noticias.

A pesar de todo, creo que existe un periodismo veraz, bueno y responsable. Los que nos vamos a dedicar a esta profesión tenemos que cuidarla y nunca perder los valores para informar bien.

Esta es una película que nos pone a reflexionar  en que a veces no sabemos que una mentira puede perjudicar demasiado, también de que no sabemos cuántos más Glass hay en los medios de comunicación. Mi opinión es que siempre debemos decir la verdad, sino nuestra ética profesional quedará perjudicada en el mundo del periodismo.

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